¿Contra quién compites?

En el mundo deportivo, todos los jugadores entrenan, practican y se preparan de maneras similares. En una competencia la única diferencia entre un jugador y un campeón es la victoria.

¿Qué crees que determine quién se lleva la medalla? Quizás sea el talento, el tiempo invertido en la práctica, los consejos del entrenador o el apoyo familiar pero sin duda todo campeón conoce y comparte una insaciable sed de vencer.

La vida cotidiana no es tan diferente a una competencia. Hay medallas colgadas en cada esquina, oportunidades numeradas que sólo se funden en oro, plata y bronce para aquellos capaces y dispuestos a tomarlas. Puestos limitados a premiar a tan sólo un individuo como si se tratara de un podio al final de una carrera. Jueces que determinan el futuro de otras personas, no siempre considerando su preparación previa. ¿Y la gente? La gente es lo que hace que cada día salir de casa se sienta como entrar a un ring de batalla o una cancha techada. Todos compitiendo por el mismo lugar, el mejor lugar.

 

 

La desventaja del mundo deportivo y esta implícita mentalidad es que sólo es efectiva durante algunos años. Ese estado de rivalidad constante no es resistente al paso del tiempo. El cuerpo envejece, la mente se cansa y las relaciones poco a poco comienzan a desgastarse, porque al competir con otros, la victoria de uno es la derrota del resto.

La clave para evitar ese desgaste en tu entorno y poder alcanzar un estado de victoria continua que perdure en el tiempo yace en competir contra ti mismo y no contra otros. La energía canalizada es mucho más efectiva que la energía dispersa. El competir contra todo un entorno habitualmente resulta agotador y poco efectivo. Lo único que hay que hacer es cambiar de perspectiva:

Hay quienes creen que existen versiones de uno mismo que ya han logrado aquellas cosas que hoy sólo representan un propósito o un sueño a futuro. Sugieren que al canalizar tu energía y manifestar con suficiente convicción, eventualmente podrás convertirte o habitar estas versiones triunfadoras y elevadas de ti mismo. Yo te prepongo la antítesis de esa filosofía:

La única razón por la que tú hoy no tienes eso que tanto deseas, es por que hay una versión futura de ti que sí lo tiene. Adoptar esta narrativa cambia por completo el juego. Esa versión mejorada y distante ya no representa un ente amistoso que viene hacia ti para pasarte la estafeta sino un rival que corre a toda velocidad porque la única manera de la que sabe jugar, es a ganar. Eso lo llevo a ser quien porta sobre su pecho esas medallas con las que tú sólo sueñas.

 

 

Esta nueva narrativa relata la historia de tu yo de hoy contra tu yo de mañana. Dos contrincantes sumamente diferentes. El yo de mañana es una leyenda, el mejor en su campo que de alguna manera siempre termina luchando con el yo de hoy, un jugador que destaca por su agilidad e increíble valentía, mismo que a pesar del miedo o el 'qué dirán' se atreve a enfrentarse contra el reconocido campeón, aquel que parece ya tener comprados los trofeos. Tú representas al yo de hoyy así será durante toda tu vida. Ningún humano a la fecha posee la capacidad de habitar en su consciencia pasada ni futura, lo que nos indica que la mente sólo será capaz de experimentar el hoy, el ahora, durante todos sus días. Es justo por esto que no debes bajar la guardia, ni confiar en que tu contrincante mágicamente cederá su título para que tú repentinamente puedas gozar la victoria. Mientras tu yo de hoy no supere en dedicación, esfuerzo y resultados a tu yo de mañana, esas cosas que deseas sólo existirán en un plano futuro, mismo que tu mente es incapaz de habitar.

Esa es la verdadera batalla. Ese "tú" es contra quien compites. Entrenar cómo el, imitar sus técnicas y estudiar sus jugadas no te convertirá en el campeón, para vencerlo no basta con entenderlo, tienes que superarlo. Si quieres ganar y saber lo que se siente llegar en primero tienes que asegurarte de hacer que hoy sea considerablemente mejor que mañana.

1 comentario

Me encanta esta idea del “yo que habito en el futuro ya lo consiguió” y sumado a ello el hecho de no estar estático esperando a que llegue del cielo el objetivo, sino moviéndonos y mejorando ese 1% al día, sin embargo creo que ya hay demasiadas distracciones que nos hacen más complejo dar este adicional, nuestra mente, creencia, cultura, conciencia y dinámica del día a día son obstáculos que de cierta manera frenan este 1%…pero mi duda es que postura debemos tener la mayor parte del día a día para conseguir este resultado…ay que ser solo positivos? O realistas ?

Brian Montaño

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